18.08.2022
Argentina

La interna de Juntos por el Cambio dificulta las negociaciones con transportistas

Tras el fracaso de la reunión de ayer con Transporte para levantar el paro de transportistas que protestan por la falta de gasoil para la producción en varias provincias, en la Casa Rosada reina el silencio y apuntan como responsable a la Secretaría de Energía, conducida por Darío Martínez, que responde al kirchnerismo. La falta de respuesta al problema, admiten en Balcarce 50, se debe, en el fondo, a la interna del Frente de Todos, que dificulta el diálogo entre los sectores compartimentados.

En la tarde de ayer, cuando la protesta se prolongaba hacia el tercer día, en el ministerio de Hacienda de Martín Guzmán, así como en la Presidencia y en la Jefatura de Gabinete, que funcionan bajo el liderazgo de Alberto Fernández, reinaba la reserva, aunque por lo bajo varios funcionarios admitían inquietud.

Los principales reclamos de los productores son el acceso a un normal abastecimiento de combustible a precios similares a los de ciudad de Buenos Aires y a insumos como neumáticos y repuestos -según denuncian, escasean desde hace meses-; y una actualización de tarifas frente al aumento que vienen registrando los costos de la actividad.

Cerca del ministro del área, Alexis Guerrera, señalaron que está previsto, para la semana próxima, un encuentro de la habitual mesa para discutir las tarifas de referencia, donde el Estado actúa como mediador entre las cámaras y los gremios. Pero señalaron, al igual que en Balcarce 50, que el faltante de gasoil es responsabilidad, en última instancia, de Energía.

En ese sector, sin embargo, dijeron “no tener información” ni planes de convocar a una reunión a los transportistas, luego de que fracasara el cónclave previsto para ayer con Transporte. Esta tarde, en diálogo con FM Delta, el secretario Martínez atribuyó el problema al crecimiento de la demanda de gasoil -señaló que creció un 17% en comparación con el año pasado, y que tocó récords históricos de ventas en estaciones de servicio- y aseguró que las principales refinerías argentinas están “trabajando a pleno” y “produciendo el máximo volumen posible de industria nacional, con crudo nacional”.

“Este estrés del mercado hace que existan actores del circuito de comercialización que especulen con el precio”, justificó, y señaló que el Gobierno “está trabajando” con las principales empresas refinadoras del país “para que incrementen el nivel de importación”. Según adelantó, YPF planea incrementar la importación en un 50% comparado al mes de mayo, pasando de 2 a 3 barcos en junio y en julio a 4 barcos. Y remarcó que van a “fortalecer los controles” en los pasos fronterizos con el Ministerio de Seguridad y la Gendarmería. “El conjunto de estas medidas generará una paulatina normalización del abastecimiento en todo el país”, dijo.

Por su parte, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, aseguró esta tarde durante una exposición frente a la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados que “no va a faltar” el gasoil, atribuyó la crisis a “problemas de logística” y aseguró que en los próximos días ingresarán tres buques con cargas. Pero no hay fechas concretas para ese desembarco, ni garantías sobre las tarifas, y crece la ansiedad entre los productores así como en los ejecutivos de las provincias.

El problema que afecta a los productores, reconocieron distintas fuentes oficiales, está atravesado por la pelea entre los dos principales sectores del Frente de Todos, encabezados por Alberto Fernández y Cristina Kirchner, que se traslada al interior de Economía, donde Energía depende de los kirchneristas Martínez y Federico Basualdo, rebeldes ante el liderazgo del ministro Guzmán.

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