09.12.2022
Buenos Aires

Kicillof prevé un endeudamiento de 168.000 millones de pesos y 480 millones de dólares para el 2023

“Teniendo en cuenta lo mal que le va al Frente de Todos en las encuestas, Axel quiere tirar la casa por la ventana”, aseguraron desde la bancada opositora, luego de que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, presentara el presupuesto 2023.

El mismo fue calificado como un “presupuesto de campaña”, en el sentido de que prevé un gasto de 6.900 millones de pesos, casi el doble de lo pautado para el 2022. Además, tendrá incrementos impositivos que, según la cartera de Hacienda bonaerense, “irán por debajo de la inflación”, e incluirá una táctica de negociación del gobernador: no se incluirá el Fondo de Infraestructura Municipal (FIM), uno de los principales reclamos de los intendentes.

La principal razón es que el Kicillof prevé una dura negociación para la aprobación de su presupuesto, y se guardó el FIM como herramienta de negociación. “Lo podría haber puesto de entrada, pero se lo guardó para ingresarlo al proyecto más adelante como parte de las negociaciones. Pero es un hecho que va a estar”, explicaron.

La jugada no salió como esperaba ya que incluso los propios intendentes peronistas aseguraron que el FIM tiene que ser incluido urgente y, de hecho, aseguraron que es necesario mejorar el mecanismo, dado que durante el 2022 los casi 17.000 millones de pesos que se incluyeron en el fondo llegaron a los municipios con una notable tardanza. “La demora en la transferencia de fondos y el crecimiento de la inflación obliga a los intendentes a actualizar una y otra vez las obras proyectadas y licitaciones ya adjudicadas”, aseguraron los jefes comunales de la UCR.

El proyecto, que ingresará por Cámara de Diputados, fue apuntalado por el gobernador, que espera que esté aprobado en los primeros días de diciembre. Los detalles del mismo y la reticencia de numerosos sectores a darle el visto bueno, sin embargo, parecieran apuntar a otros tiempos.

En efecto, desde el oficialismo aseguraron que esperan una dura negociación que, para cumplir los tiempos esperados por Kicillof, deberá incluir “una prenda de cambio” para la oposición, aunque hasta el momento no se especificó cuál sería.

Los números más finos, en efecto, no son alentadores. Kicillof volverá a cerrar el ejercicio anual con déficit primario (1.2 por ciento) y financiero (3.7). Otra vez volverá a endeudar a la provincia con organismos internacionales de crédito, además de renovar la autorización para el uso de letras de la Tesorería y se le solicitará a la Legislatura la emisión de bonos en moneda local. En total, se prevé un piso de endeudamiento de 168.000 millones de pesos.

Esto se suma a los 136 proyectos por el equivalente al 0.3 por ciento del PBI que el gobierno nacional ya proyectó para el 2023 en la provincia de Buenos Aires, además de 480 millones de dólares en préstamos para la provincia, con plazos de amortización de hasta tres años.

Otro de los reclamos de la oposición será la coparticipación de los fondos discrecionales que llegan desde Nación, y que no pertenecen a ningún programa específico. Entre ellos, el Fondo de Fortalecimiento Fiscal, creado a partir del punto de coparticipación que la Nación le quitó a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En efecto, tras al menos tres años sin reunirse, los intendentes del Pro y de la UCR se volvieron a cruzar con el presupuesto en mente. En dicho encuentro, elaboraron un documento en el que aseguraron que “el principal reclamo a la provincia fue que se compensen los fondos de obras y seguridad que se vieron afectados por la inflación y los retrasos de implementación”.

Las próximas semanas de Kicillof se verán profundamente influenciadas por el trabajo de sus legisladores para la aprobación de la ley de Presupuesto, que dictará los tiempos de la gestión del gobernador en un 2023 que, por ahora, se asoma como el último año de su gestión.

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