18.10.2019
Buenos Aires

La insensibilidad de Garro en su máxima exponencia: informe revela que en La Plata hay 3000 chicos con desnutrición

Las cifras de la pobreza siguen subiendo mes a mes en todo el país y muy lejos quedó la recordada promesa de campaña de Mauricio Macri del 2015 donde aseguraba que en su gestión iba a haber “pobreza cero”. 

Pero en el escenario local, los números también son realmente preocupante ante la insensibilidad de la gestión de Cambiemos.  Es que los datos revelados por el Observatorio Socioeconómico de la Universidad Católica de La Plata (UCALP) ponen en evidencia otra postal angustiante de lo que ocurre en la periferia de la capital bonaerense.  

Se trata de una franja prácticamente ignorada por el gobierno de Julio Garro donde viven más de 132 mil personas en asentamientos, de los cuales 3 mil chicos que sufren hambre y desnutrición. El estudio también determinó que los pequeños que viven en ese grado de precariedad, suman en total 11.400. Además, en el 60% de esos asentamientos se considera crítico el grado de integración con la ciudad.  

En caso de continuar con estas políticas, el distrito puede ostentar el triste récord de convertir al Gran La Plata en la zona con más asentamientos de la provincia de Buenos Aires, donde actualmente viven en la más absoluta precariedad unas 132 mil personas, es decir el 15% de la población total.  

Por otro lado, en estos barrios periféricos “el medio ambiente no garantiza las condiciones necesarias para la vida del recién nacido: servicios básicos, alimentación correcta y desarrollo cognitivo y emocional”, sostiene el informe de la Casa de Altos Estudios y agrega que “este contexto hostil lesiona el organismo del niño y genera un efecto irreparable que será sobrellevado durante toda la vida del niño”. 

De la lectura pormenorizada del informe, surge también que, en esos asentamientos, la situación es apremiante. Por ejemplo, el 80% de esos barrios no tiene acceso a redes de cloacas; el 70% no tiene acceso a redes de gas; el 70% no tiene acceso a redes de agua corriente; un 20% no accede a redes formales de energía eléctrica. 

Cuestiones que la clase política y en especial el Gobierno de turno sobre las deberían reflexionar para resolver en la inmediatez el flagelo del hambre. 

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