14.07.2024
Argentina

Una Argentina que duele: La UCA reveló que la pobreza trepa al 55,5 % y la indigencia al 17,5 %

Alarman los datos que mes a mes se conocen respecto de la pérdida de puestos de empleo y del poder adquisitivo, que irremediablemente derivan en un avance de la degradación de la calidad de vida de la gente, y ello se demuestra en el más reciente informe elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA), que señalan que el 55,5 % de la población ya se encuentra por debajo del límite de la pobreza y que el 17,5 % ya se encuentra en situación de indigencia.

Los datos surgen del más reciente informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, y estiman la realidad del país tras el primer trimestre de este año 2024, y tienen como principal causa a la inflación, que en apenas cinco meses superó el 100 %.

Si se tienen en cuenta los números del 2023, un 44,7 % de la población era pobre y un 9,6 % era indigente.

“Lamentablemente tenemos que decir que 1 de 4 cuatro personas en la Argentina sufre inseguridad total (no severa) porque tiene al menos que hacer algún ajuste en la cantidad y calidad comida, o sus miembros deben saltear alguna comida porque los ingresos no le alcanzan. Y esto es más triste cuando lo llevamos a niños y adolescentes menores de 18 años, donde aumenta al 32 %”, explicó Eduardo Donza, investigador y coordinador de Desarrollo de Datos, especialista en Trabajo y Desigualdad del ODSA-UCA.

El especialista graficó que, en cuanto a la inseguridad alimentaria severa –que implica experimentar hambre de manera frecuente–, afecta al 10 % de la población, y que, entre los menores de 18 años, casi el 15 % se encuentra en esta situación de privación severa.

En el marco de la Colecta Anual de Cáritas, que se realizará este fin de semana, el sábado 8 y domingo 9, bajo el lema “Tu solidaridad es esperanza”, la propia Cáritas Argentina y el ODSA-UCA presentaron el informe “Radiografía de la pobreza en Argentina: realidad social y solidaridad que es esperanza”.

Allí, Donza afirmó que hay sistemas de ayuda, tanto de Cáritas como de otros organismos, que arman esquemas alimentarios compensatorios, y que hace posible que el 50 % de los niños menores de 18 años asistan a los comedores, escolares o comunitarios.

Otros mecanismos de ayuda son, por ejemplo, la Tarjeta Alimentaria, un instrumento de ayuda del Estado que, a través de la Asignación Universal por Hijo, llega al 42,6 % de los niños. Y también los bolsones de alimentos, que llegan a los hogares del 37 % de los niños. “No obstante, esta ayuda debe ser ampliada, tanto por parte del Estado como por parte de los privados”, explicó Donza.

Respecto de la educación, el especialista apuntó que la pandemia “afectó la concurrencia a la escuela”, obligando a realizar acciones para que los niños vuelvan al sistema educativo. Actualmente, “1 de cada 4 niños de 3 a 5 años no concurre a la escuela sistemáticamente. El sistema primario está casi cubierto, con 0,4 de no concurrencia. Mientras que, en el secundario –de 13 a 17 años de edad–, el 6,2 %, es decir, casi 1 de cada 10 no está concurriendo”.

“Esto es solo la concurrencia, porque también está el problema del atraso escolar. En educación primaria –menores de 6 a 12 años– el 10 % de los niños tiene sobreedad en la cursada (o sea de más de 2 años). En la escuela secundaria, el 25 % tiene algún atraso escolar. Y en cuanto a terminalidad educativa, el 35 % de los jóvenes de 18 a 29 años no ha terminado la secundaria, posiblemente porque comenzó a trabajar”.

Para culminar, Donza afirmó que “hoy, el 32 % de los trabajadores ocupados residen en hogares en situación de pobreza. O sea, que no alcanza a tener un trabajo para salir de la pobreza. Esto es mayor en los trabajadores no registrados o precarizados, donde se acercan al 50 o 60 %. Eso tiene que ver con una estructura productiva que no genera los puestos necesarios y de calidad. La mitad de los trabajadores está en el sector micro informal de la economía, que son de pequeños establecimientos. Como el 30 % de ellos viven de la economía popular; aquí, con buenos programas como los de Cáritas, se puede balancear ese desequilibrio del mercado”.

Comentarios