El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, presentó el nuevo Mapa del Delito de la Ciudad de Buenos Aires y destacó una baja histórica en los principales indicadores de robos y homicidios respecto de 2024. Según Macri, los homicidios alcanzaron su piso desde que se tienen registros en la Ciudad, con una tasa de 2,5 casos cada 100.000 habitantes, por debajo de la media nacional.
El segundo indicador relevante es el de los robos totales, que registraron una caída del 27% respecto del año anterior. En esa línea, el robo automotor descendió un 54% en comparación con 2024 y un 92% respecto de 2002, cuando se denunciaban más de 6.000 casos anuales, frente a los poco más de 500 que se denuncian hoy en día.
Macri atribuyó los resultados al trabajo de la Policía de la Ciudad, integrada por más de 27.000 efectivos. "En cada piquete despejado, cada propiedad liberada, cada control, cada arresto, todos somos testigos del compromiso de nuestra Policía", señaló.
El jefe de Gobierno también hizo foco en la incorporación de tecnología para la prevención y el combate del delito. La Ciudad cuenta con más de 17.000 cámaras de videovigilancia, un anillo digital que identifica más de tres millones de patentes por día y un sistema de seguimiento que combina monitoreo con presencia de agentes en calle.
En relación con los delitos cometidos por personas extranjeras, Macri sostuvo que su administración solicita la expulsión de quienes delinquen y destacó la creación de una "Patrulla de Accesos" como "escudo de protección" en los puntos de contacto con la provincia de Buenos Aires.
Macri también destacó operativos contra la venta ilegal en el espacio público, asegurando que fueron liberados barrios como Flores, Once, Retiro y Constitución de la presencia de manteros. "Donde antes había desorden, hoy hay circulación; donde había aprietes, hoy hay comercio", sostuvo.
Por último, se refirió a los denominados "trapitos" y remarcó que su gestión se plantó "ante la mafia". Señaló que buscan endurecer las penas para esa conducta, al considerar que se trata de una forma de extorsión. "No vamos a permitir que ninguna mafia amenace a las familias cuando van a cenar o a recitales en paz", concluyó.